Génesis Capítulo 16

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Capítulo 16

16:1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.
16:2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.
16:3 Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.
16:4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.
16:5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.
16:6 Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.
16:7 Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur.
16:8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.
16:9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.
16:10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.
16:11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.
16:12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
16:13 Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
16:14 Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.
16:15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.
16:16 Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.

Génesis Capítulo 17

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Capítulo 17

17:1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.
17:2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.
17:3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:
17:4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.
17:5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
17:6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.
17:7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
17:8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.
17:9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones.
17:10 Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.
17:11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.
17:12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje.
17:13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.
17:14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.
17:15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre.
17:16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.
17:17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?
17:18 Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti.
17:19 Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.
17:20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.
17:21 Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene.
17:22 Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham.
17:23 Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho.
17:24 Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio.
17:25 E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.
17:26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo.
17:27 Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con él.

Génesis Capítulo 14

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Génesis

Capítulo 14

14:1 Aconteció en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim,
14:2 que éstos hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.
14:3 Todos éstos se juntaron en el valle de Sidim, que es el Mar Salado.
14:4 Doce años habían servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se rebelaron.
14:5 Y en el año decimocuarto vino Quedorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refaítas en Astarot Karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim,
14:6 y a los horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto.
14:7 Y volvieron y vinieron a En-mispat, que es Cades, y devastaron todo el país de los amalecitas, y también al amorreo que habitaba en Hazezontamar.
14:8 Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim;
14:9 esto es, contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.
14:10 Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte.
14:11 Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron.
14:12 Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.
14:13 Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.
14:14 Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.
14:15 Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco.
14:16 Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.
14:17 Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey.
14:18 Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
14:19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
14:20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.
14:21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes.
14:22 Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra,
14:23 que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram;
14:24 excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte.

Génesis Capítulo 1

Capítulo 1

1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
1:3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
1:4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.
1:5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
1:6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
1:7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.
1:8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
1:9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.
1:10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.
1:11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
1:12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.
1:13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
1:14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,
1:15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
1:16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas.
1:17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
1:18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
1:19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
1:20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos.
1:21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.
1:22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.
1:23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
1:24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así.
1:25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
1:28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
1:29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.
1:30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.
1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Salmos 91Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Morando bajo la sombra del Omnipotente

91 El que habita al abrigo del Altísimo
    Morará bajo la sombra del Omnipotente.

Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.

El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.

Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.

No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,

Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.

Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.

Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.

14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.

VIRTUDES DE UN VENCEDOR

VIRTUDES DE UN VENCEDOR

“Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”.    Génesis 22:5.

Éste capítulo nos enseña una de las etapas más difíciles de la vida de Abraham. Dice la Escritura que “probó Dios a Abraham” pidiéndole lo que quizá éste más amaba: su hijo Isaac. Pero, al final de ésta historia, Abraham es aprobado por Dios, y logra superar éste difícil momento de su vida.

En el versículo mencionado, podemos observar varias actitudes y acciones fundamentales para superar los tiempos adversos y los momentos de prueba, veamos:

1.  Obediencia: Vemos esto cuando Abraham dice: “yo y el muchacho iremos hasta allá”, Dios le había dicho que viajará hasta la tierra de Moriah y así lo hizo, y cuando vio de lejos el lugar, ordena a sus siervos que se queden allí y él continua el camino con su hijo. No cuestionó a Dios, ni le pidió explicaciones, simplemente obedeció, y por esto fue bendecido y honrado por el Señor.

2.  Adoración: Abraham expresa su primer objetivo para ir hasta allá: “adoraremos”. La vida de adoración cuando depende del estado emocional del adorador, es casi aniquilada, cuando llegan las dificultades. Cuando el adorador ha aprendido que su Dios es el mismo en toda circunstancia, y que es Dios Todopoderoso, lo adora por encima de la adversidad, lo adora aunque el camino por donde transite sea difícil.

3.  Perseverancia: Después de viajar tres días (con su hijo y con sus siervos), Abraham ve de lejos el lugar y continua el viaje, caminando sólo con su hijo, fue un viaje difícil, por tierra semidesértica, ahora empieza subir por el monte que Dios le indica, cansado, pensando y preocupado por el futuro de su hijo, el de su familia, recordando las promesas del Señor… Pero a pesar de todo, Abraham siguió adelante hasta el lugar que Dios había determinado…

4.  Fe: Abraham dice: “adoraremos y volveremos”, confiado en que volverá con su hijo, pues Dios le había dicho: “por Isaac se prolongará tu descendencia”. El Espíritu Santo nos revela en el N.T. que Abraham obedeció a Dios, pensando que es poderoso para levantar aún de entre los muertos (Heb. 11:19), así que Abraham tenía toda su confianza en Dios.

 

Reflexión final: Lo que destacó a Abraham fue precisamente su fe en Dios. Es necesario continuar nuestro camino de fe, sin desmayar, ni renunciar; tal vez sea necesario descansar, hazlo, sabiendo que el verdadero reposo sólo se halla en Su presencia, Dios es nuestra fuerza.

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LA FAMILIA DE MOISÉS

El pasaje bíblico de Éxodo 18 nos narra la visita de Jetro a Moisés. Éste había enviado a su esposa Séfora y sus dos hijos (Gersón y Eliezer) a casa de su suegro Jetro, y había transcurrido un tiempo durante el cual Dios había hecho muchas cosas: las plagas sobre Egipto, el paso por el mar rojo, el agua y maná en el desierto, la gran victoria sobre Amalec y su ejército; pero su familia: Séfora, y sus dos hijos, no habían estado allí. Moisés no había estado con ellos, y es interesante que la Escritura nos diga que fue Jetro (el suegro) quien tomo la iniciativa de venir a Moisés y traerle su familia…


“Y Jetro el suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de éste, vino a Moisés en el desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios; y dijo a Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu mujer, y sus dos hijos con ella”. Ex. 18:5-6.

Moisés estaba “en el desierto”, lugar difícil, solitario y adverso, y Jetro consideró que Séfora y los niños debían estar con su esposo y padre respectivamente (Jetro es figura de sabiduría y prudencia, ayudo a Moisés a corregir varios errores que estaba cometiendo). Es fundamental recordar aquí que la unidad familiar es una columna que soportará las más crueles adversidades.

“Moisés estaba acampado junto al monte de Dios”, el término “acampado” del hebreo Kjaná, traduce además: atrincherar, detener, habitar; y nos deja ver que Moisés había tomado ese lugar por morada, por lugar de habitación. Por supuesto, con todas las señales, milagros y manifestaciones gloriosas de Dios, Moisés estaba absorto o sumido en la presencia del Señor, y aparentemente había olvidado a su familia que estaba donde el suegro, y éste los trae a él, ahora la familia de Moisés está completa.

Creo que la voluntad de Dios es que caminemos con nuestra familia, que ellos también puedan ver la gloria de Dios manifestada, pero a veces para nosotros la comunión con Dios y el servicio al Señor son tan especiales e intensos que nos olvidamos del tiempo de calidad para la esposa y para los hijos (Es interesante que los hijos del profeta Samuel, los hijos de Moisés, entre otros, no aparecen después de sus padres, desempeñando un papel significativo en las Escrituras).

Reflexión final: Dios debe ocupar el primer lugar en nuestro corazón, Jesús mismo lo dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. Nuestro “prójimo” más cercano es nuestro cónyuge, son nuestros hijos. Nuestra familia es un tesoro, que debemos cuidar con la sabiduría de Dios.

LA GUERRA CONTRA AMALEC

LA GUERRA CONTRA AMALEC - BENDICION FM

Devocional No. 043 (Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria)

Ahora Israel experimentaría algo nuevo, pues hasta el momento Dios mismo es quien ha peleado por ellos y ha derrotado a sus enemigos, por tanto ellos no han tenido que usar armas, ni batallar físicamente. Pero en ésta ocasión Israel debe enfrentar la guerra contra Amalec y su ejército, y es Josué el designado para liderar el ejército de Israel (Algunas de nuestras batallas las libra Dios directamente a nuestro favor, pero otras las debemos encarar nosotros, por supuesto con Su ayuda, y cuando así lo hacemos la victoria es segura)…


“E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; más cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec” Éxodo 17:10-11.   

Debemos ver las dificultades como oportunidades para ver la gloria del Señor y para crecer como soldados del ejército de Dios. Israel debía prepararse y adiestrarse para la guerra, pues la tierra de Canaán les exigiría enfrentar múltiples batallas, era pues éste momento una oportunidad diseñada por Dios para formar, adiestrar y equipar a su pueblo, ya que adelante había muchas cosas por conquistar.

Es interesante que el libro de Deuteronomio 25:17-18, nos dice que Amalec atacó por detrás: “te desbarató la retaguardia de los débiles… cuando tú estabas cansado y trabajado”, cuál león que está de cacería, el enemigo procura atacar a los débiles y cansados, por eso el hijo de Dios debe renovar sus fuerzas en el Señor continuamente, mediante la oración y “velando en ello con toda perseverancia”, en Dios está nuestra fuerza, él es nuestro escondedero y refugio.

Josué con su ejército se dirige al valle para pelear, y Moisés a la cumbre del monte para orar. Cada uno de acuerdo a lo impartido por Dios ejerce con autoridad y esfuerzo los dones recibidos. Josué el hombre de batalla y acción, y Moisés el hombre de la revelación y la oración, ambos fundamentales y figura del equilibrio que Dios requiere de sus conquistadores: oración y acción. Moisés en la cumbre y Josué en el valle, también nos habla del orden divino: primero lo espiritual, primero el cielo y después lo natural, lo material. El cielo quiere dirigir las conquistas en la tierra, lamentablemente iniciamos muchas cosas en nuestras propias fuerzas, sin dirección divina y por eso los penosos fracasos.

Cuando las manos de Moisés estaban arriba, Israel prevalecía, y lo contrario ocurría cuando las bajaba. Creo que con frecuencia nuestras manos se han cansado, y en otros casos como en el boxeo “se ha tirado la toalla”, como seres humanos es natural que a veces la fatiga aparezca, pero nuestra respuesta no debe ser la renuncia, o abandonar los sueños o visión que Dios ha impartido a nuestro corazón, sino apoyarse en otro y continuar. Fue lo que hizo Moisés, Aarón y Hur lo ayudaron, sostuvieron sus manos, hasta alcanzar la victoria sobre Amalec.

Reflexión final: Todos enfrentamos diferentes batallas y algunas son más fuertes que otras, pero Dios es el mismo, y por él y en él “somos más que vencedores”, somos sus hijos, por eso en nuestra genética esta la victoria. No renuncies a tus sueños, ni a tu llamado, ni a tu oración, ni a tu matrimonio, persevera, la victoria está cerca.

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JESÚS SANA A DOS CIEGOS

 

Jesus sana a un ciego - bendicion fm
Jesus sana a un ciego – bendicion fm

Una noche se prendió fuego en una casa y un adolescente tuvo que subir al techo. Su padre estaba parado afuera con sus brazos extendidos gritándole, “¡brinca hijo y yo te agarro!”. Él sabía que su hijo tenía que saltar. Pero la única cosa que su hijo podía ver era las llamas del fuego, humo y oscuridad, y el joven tenía miedo saltar desde el techo. Su padre continuo gritando, “¡Brinca hijo! ¡Yo te agarro!”. Pero el joven respondió diciendo, “Pero papá… es que no te veo.” El padre respondió, “Pero hijo, la única cosa que importa aquí, es que yo sí te puedo ver”. Tal vez algunas veces nos sentimos así, con miedo, confundidos, pero Dios es todopoderoso, es bueno, tú puedes creer y confiar en él, aunque no lo veas él está allí…


JESÚS SANA A DOS CIEGOS

Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud. Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!”, Mt. 20:29-30.

Eran dos ciegos, mendigaban junto al camino, vivían en oscuridad, dependientes de otros, seguro con una gran frustración, pero aun así creyeron en Jesús, creyeron en una nueva oportunidad; por encima de la adversa situación, es necesario creer. Ellos vivían en tinieblas, así es cuando vivimos sin Cristo, pues el pecado nos hace vivir separados de Dios, por eso vino Cristo, a morir por nuestros pecados y darnos salvación, por eso dice la Biblia que: “Jesús habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”, (Jn. 8:12).

 

La fe se activa mediante el mensaje de Jesús, “oyeron que Jesús pasaba”, alguien les informó que el Mesías, el Salvador, el Sanador estaba pasando por allí. Era su momento, era la oportunidad para cambiar de vida, era el tiempo señalado en el cielo para ellos, así como hoy es el tiempo para ti… La fe nos impulsa a clamar Su misericordia. Ellos “clamaron… misericordia”, Dios responde al corazón que reconoce su condición, ellos no fueron orgullosos, reconocieron que necesitaban la misericordia de Dios, a diferencia de los escribas y fariseos. Ellos reconocieron que Jesús podía cambiar sus vidas, que Jesús podía sanar sus ojos y su corazón.

Vamos, persevera, aunque las circunstancias sean difíciles, el texto nos dice: “Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!” (Mt. 20:31). Quizá otros no van a compartir tu fe, “La gente los reprendía”, estaban haciendo mucho ruido, los demás no podían entender que ése era el momento más importante en la vida de estos ciegos, y ellos habían decidido no dejarlo pasar. Puede ser que algunos te molesten por querer seguir a Jesús, pero después reconocerán que también lo necesitan, porque sólo en Jesucristo hay salvación, sólo en Jesucristo hay una nueva vida, sólo en el él hay nuevas oportunidades.

Tal vez lo único que escuchas es: “no se puede”. Cuando enfrentamos dificultades, mucha gente dice muchas cosas… pero lo que es realmente importante, es que dice Dios, y Dios dice en su Palabra: “para el que cree, todo es posible” y también dice: “lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”.  Jesús actuará a tu favor: “Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos” (Mt. 20:32-33). Jesús los atendió y se interesó por su condición, Dios no está ocupado en otra galaxia… él está atento al clamor de los que le buscan; en medio de la multitud Jesús los escuchó, y los llamó y les preguntó cuál era su anhelo, su deseo, qué querían y manifestaron su deseo de ser sanos… nuestro Dios es sobrenatural y todopoderoso.

Jesús sana a dos ciegos, expresando su compasión por ellos, los tocó, vrs. 34 “Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron”. El corazón de Jesús es compasivo, él tiene misericordia de la condición humana. Su vida experimentó un cambio total no sólo porque dejaron de ser ciegos, sino porque ahora veían a Jesús, su salvador. Ellos se convierten en seguidores de Jesús, así pues el milagro más grande no es una sanidad, es encontrarse con Jesús y seguirlo, pues sólo en él hay vida eterna, sólo en él puedes encontrar la verdadera razón de ser de tu vida.

 

Reflexión final: Cuando estamos sin Cristo, vivimos en tinieblas, pues él es la Luz, él es nuestro salvador, nuestro sanador, en él hay perdón de pecados y vida eterna, él puede transformar tu vida, él puede ayudarte, tiene el poder y quiere hacerlo, acércate a Jesús como ellos lo hicieron y él lo hará.

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